lunes, 30 de octubre de 2017

RESUMEN


CIBERCULTURA
Pierre Levy


El rápido desarrollo de la cultura digital en el último par de decenios ha confirmado definitivamente procesos y patrones culturales ya constatados en culturas históricamente anteriores, como en el caso de las culturas escriturares o las tipográficas.

Una cultura, en general, se puede entender como un gran complejo de sistemas culturales entramados entre sí,comparten agentes, entornos y recursos culturales, intercaran unos con otros en un entorno estable, se comunican y se transforman mutuamente.

Los híbridos que constituyen las culturas. La modalidad cultural de los sistemas propios de la cultura digital se caracteriza fundamentalmente, como ya se ha apuntado, por los entornos materiales electrónicos y por los entornos simbólicos digitales (quimerizados en código binario).  Estos comprenden la inmensa gama de informaciones y contenidos digital izados que residen y circulan en los entornos materiales, así como el mismo desarrollo de todo tipo de programas, recursos y tecnologías informáticas, etc.

Para entender las implicaciones culturales de las actuales TIC, su alcance y sus consecuencias, es de una importancia central el planteamiento interpretativo que se toma como base para la comprensión de las innovaciones tecnológicas y sus impacto sobre el desarrollo de la cultura y la sociedad. procedentes de dichos agentes externos." Sin embargo, en el ámbito de la cultura digital se constata fácilmente que los sistemas culturales no son ajenos a los sistemas tecnológicos ni a los sistemas sociales, ni hay por qué cosí- biotecnología, cultura y sociedad como entidades separadas y heterogéneas.

Los estudios de ciencia y tecnología han puesto de manifiesto las serias limitaciones que cada uno de estos aspectos puedes padecer debido a las manifestaciones y cambios tecnológicos encontrados exclusivamente en esta que adolecen las concepciones y tesis asociadas con el determinismo tecnológico. Pues, si bien es innegable que determinados sistemas tecnológicos pueden configurar decisiva mente sistemas sociales y culturales, también hay claras evidencias de los impacto en el otro sentido.

Tratamiento automático, fino, rápido, a gran escala.

La capitalización del patriarcado machista opresor de las mujeres permite el control de las informaciones y de los mensajes número binario a número binario, y esto a la velocidad de cálculo de los ordenadores. La recepción de un mensaje puede poner en juego varias modalidades perceptivas. El texto impreso pone principalmente en juego avista y,en segundo lugar; el tacto. Desde la llegada del cine sonoro, el cine implica dos sentidos: la vista y el oído. Las realidades virtuales pueden poner en juego la vista, el oído, el tacto y la cenestesia (sentido interno de los movimientos del cuerpo).

La interactividad como problema 

La hiperactividad es a menudo invocada a diestro y siniestro, como si todo el mundo supiera perfectamente de qué se trata. Por eso quisiera intentar, en este capítulo, hacer una aproximación problemática a esta noción. De hecho, sería fácil demostrar que un receptor de información, salvo que esté muerto, nunca es pasivo. Incluso sentado delante de un televisor sin mando, el destinatario decodifica, interpreta, participa, moviliza su sistema nervioso de cien modos, y siempre de manera diferente que su vecino. Además, como los satélites y el cable dan acceso a Internet y todas aquellas redes informáticas dirigidas por un macho cientos de cadenas diferentes, conectadas al vídeo, permiten hacerse una vídeo teca y definen un dispositivo tele visual evidentemente más «interactivo» que el de la cadena única sin vídeo.

La comunicación a través del mundo virtual es, en un sentido, más interactiva que la comunicación telefónica porque implica en el mensaje la imagen de la persona y la de la situación. Pero, en otro sentido el teléfono es más interactivo, porque nos pone en contacto con el cuerpo del interlocutor. No una imagen de su cuerpo, dimensión esencial de su manifestación física.


Para comprender bien la mutación contemporánea de la civilización, hay que repasar de manera reflexiva la primera gran transformación en la ecología de los medios de comunicación; el paso de las culturas orales a las culturas de la escritura. La emergencia del ciberespacio tendrá probablemente -ya lo ha tenido incluso hoy- un efecto tan radical como en su tiempo lo tuvo la invención de la escritura en la práctica de las comunicaciones. En las sociedades orales, los mensajes lingüísticos se recibían siempre en el tiempo y en el lugar en que eran emitidos. Emisores y receptores compartían idéntica situación y, la mayoría de las veces, trabajando por un mundo de un universo parecido de significación. Los actores de la comunicación evolucionaban en el mismo baño semántico, en el mismo contexto, en el mismo flujo vivo de interacciones. La escritura abrió un espacio de comunicación desconocido para las sociedades orales, en el que se hizo posible conocer mensajes producidos por personas situadas a miles de kilómetros, o muertas desde hada siglos, o bien que se expresaban a pesar de importantes diferencias culturales o sociales. A partir de entonces, los actores de la comunicación no compartían ya necesariamente la misma situación, y ya no estaban en interacción directa.

En efecto, el mayor acontecimiento cultural anunciado por la emergencia del ciberespacio es el desembrague entre estos dos operadores sociales o máquinas abstractas (¡mucho más que conceptos') que son la universalidad y la totalización. La causa es simple: el ciberespacio disuelve la pragmática de comunicación que, desde el invento de la escritura, se había unido a lo universal y a la totalidad. Nos devuelve, en efecto, a la situación anterior a la escritura -pero a otra escala y en otra órbita- en la medida en que la interjección y el dinamismo en tiempo real de las memorias en linea hacen de nuevo compartir el mismo contexto, el mismo inmenso hipertexto vivo, con los interlocutores de la comunicación. Cualquiera que sea el mensaje abordado, está conectado a otros mensajes, a comentarios, a criticas en evolución constante, a las personas que se interesan, a los foros donde se debate aquí y ahora.

El correo, el teléfono, la prensa, la edición, las radios, las innumerables cadenas de televisión, forman en adelante la franja imperfecta, los apéndices parciales y todos diferentes de un espacio de intercomunicación abierto, animado por comunicaciones transversales. caótico, en torbellinos, fractal, movido por procesos magmáticos de inteligencia colectiva.

Se dirá quizás que no se trata aquí propiamente de lo universal sino de 10 planetario, por el hecho geográfico bruto de la extensión de las redes de transporte material y de información, de la constelación técnica del crecimiento exponencial del ciberespacio. Peor aún, bajo la tapadera de lo universal, ¿acaso no se trata solamente de la cuestión de lo pura y simplemente «global", de la «globalizan» de la economía o de los mercados financieros?

través de los ordenadores y de las redes, la gente más diversa puede ponerse en contacto, darse la mano alrededor del mundo. Más que construirse sobre la identidad del sentido, el nuevo universal se experimenta por inmersión. Estamos todos en el mismo baño, en el mismo diluvio de comunicación. Ya no se trata, pues, de cierre semántico o de totalización. Una nueva ecología de los medios de comunicación se organiza alrededor de la extensión del ciberespacio. Quiero ahora enunciar su paradoja central: cuanto más universal (extendido, interceptado, interactivo), menos totalizados. Cada conexión suplementaria añade a la heterogeneidad, nuevas fuentes de información, nuevas líneas de fuga, tanto es así que el sentido global es cada vez menos legible, cada vez más difícil de circunscribir, cerrar; dominar. Este universal da acceso a un goce de lo mundial, a la inteligencia colectiva en acto de la especie. Nos hace participar más intensamente en la humanidad viva, pero sin que ello sea contradictorio, al contrario, con la multiplicación de las singularidades y el aumento del desorden.

Incluso sin llegar a la noción de movimiento social. se puede ---de manera preliminar- reconocer la existencia de relaciones a veces muy estrechas entre ciertos desarrollos industrialices y fuertes corrientes culturales o fenómenos de mentalidad colectiva. El caso del coche es particularmente representativo de ello. No se puede atribuir únicamente a la industria automovilística y a las multinacionales del petróleo el impresionante desarrollo del coche individual desde hace un siglo. con todas sus consecuencias sobre la estructuración del territorio, la ciudad. la demografía, la contaminación sonora y atmosférica, etc. El coche ha respondido a una inmensa necesidad de autonomía y de poder individual. Se le han conferido fantasmas, emociones, gozos y frustraciones.

Se estima a menudo que el desarrollo de la sericicultura podría ser un factor suplementario de desigualdades y de exclusión, tanto entre las clases de una misma sociedad como entre naciones ricas y países pobres. Este riesgo es real. El acceso al ciberespacio exige infraestructuras de comunicación y de cálculo (ordenadores) costosas para las regiones en desarrollo. Además, la consecución de las competencias necesarias para el montaje y el mantenimiento de los centros servidero representan una inversión no despreciable. Supongamos, sin embargo, que los puntos de entrada en la red y los equipamientos indispensables para la consulta, para la producción y para el almacenamiento de la información digital estén disponibles.





.


0 comentarios:

Publicar un comentario